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 Una parejita encantadora Alerter l'administrateur Recommander à un ami Lien de l'article 

Joder, los tacones me matan hoy especialmente. Odio las calles empedradas, qué queréis, soy moderna. Y muy auténtica.A ver, número 7, este es. Menos mal, diosito, creí que no llegaba entre aparcar y buscar el portal. Aunque curiosamente a pesar de todo estoy cachonda. Vaya.Desde que hablé con el chico esta mañana me dio buen rollo y se me puso dura. Nunca lo han hecho con un travesti. A mi me gusta decir una travesti porque yo, a pesar del rabo que me gasto, soy una muñecaza total y lo mío me han costado el pedazo de tetas que veis. Mmmmm…eso sí, les saco un provecho que si lo sé me lo hago antes.

Me abren, subo, tercer piso, la puerta abierta, ¿hola?, ¿paso?, siiii!! Se oye desde el fondo. Joder, me meo toda. No hay nadie en el salón. ¿Puedo pasar al baño? Detrás de una puerta entreabierta una voz femenina me dice que sí, que entre, que tranquila.

Paso, buenaaaaas, ella está sentada en el váter con las bragas bajadas y me sonríe. Se levanta, se seca y me saluda estudiándome de arriba abajo. Qué guapa eres. Le vas a encantar. Todo sin dejar de sonreír. Soy delgada, alta, castaña con el pelo largo y flequillo. Hoy llevo una diadema ancha verde. A juego con el vestido ceñido de escote en pico. Voy total con mis taconazos rojos, el mismo tono del sillón que he visto entrando en el salón. Muy Almodóvar todo. Me gusta. Estoy excitada, mucho.

Ella baja la tapa del váter, se sienta encima y me mira el paquete. Yo me subo el vestido y bajo el tanga, me la saco con la intención de orinar, claro. Pero ella no se aparta y se empieza a relamer. Coño, tengo una erección. ¿Te la puedo chupar un poquito? Es enorme, uffff, qué rica, anda, sólo un poquito… Es sexy la nena, me gusta, las tías me ponen sólo cuando son muy guarras. Entonces sí. Con las cortadas se me corta el rollo. Y esta es muy pero que muy cachonda. Esto promete. Me pregunto dónde estará el novio.Me acerco y me cuenta mientras me la coge que soy su regalo de cumpleaños y que me van a disfrutar los dos. Que les pone muchísimo unas tetas con rabo en el mismo cuerpo. Pues felicidades guapísima, todo para ti… y para tu chico también, vaya, vaya, me digo a mi misma…

Antes de metérsela en la boca la chupa bien chupada. Se toca. También lleva un vestidito, el suyo de tirantes amarillo. Nos veo en el espejo del baño y me pongo muy burra. Se oyen pasos por el pasillo.Cariño… ¿dónde estáis? Se oye a un chico. Aquí, mi vida, ven al baño, y me vuelve a sonreir con mi polla en la boca y una cara de zorra que hace que me ría yo también. Él abre la puerta y nos mira con asombro, joder nena, eres lo peor, jajajjaja… instintivamente se toca. Va en pantalón de pijama, blanco con rayitas y enseguida se le nota el bulto. Tiene un buen pollón, parece. Y es guapo. Joder, qué escena. Me muero del gusto. La nena me la come como si le fuera la vida en ello y se sigue tocando. Ya se ha bajado las braguitas para hacerlo mejor. Mira, cariño, ¿a que es guapa? Le dice. Mucho, joder, contesta él mientras se saca el rabo y se lo menea duro como una piedra. Pero qué puta eres corazón, y la mira sonriendo y tragando saliva. Desencajado se acerca un poco.

¿Sabes que se está meando, cielo? Suelta ella. ¿Sí? Pues méanos, ¿lo harías?
He estado con alguna parejita pero nunca me han pedido esto, pienso. Estoy tan caliente que creo que haría lo que me pidieran. Claro que sí, ¿dónde? Ahí en la ducha. Es de plato y grande. Ella se levanta y se saca el vestido. Está muy rica, es menuda pero con cuerpazo. Tiene unas tetitas duras, dan ganas de chuparlas. Se mete a la ducha. Él está al lado mío tocándome el culo por debajo del vestido, jadeando y con cara de perro salido. Le cojo la polla tiesa y la muevo. Qué ganas teníamos de follar con alguien como tú, me dice. Y me toca las tetas por dentro del escote. Tengo los pezones como piedras.

La nena se ha sentado en el suelo de la ducha y nos dice que Ya, que venga, y se toquetea y se mete el dedito. Y saca la lengua y abre la boca. Me giro hacia ella y empiezo a mearle la cara, él me sujeta la polla a la vez que su mano me toca el culo y los huevos por debajo. Ella está caliente como una perra y la empapo. Se vuelve loca. Le meo la boca, las tetas, el coño. Su novio me dirige como puede porque parece que se va a correr de un momento a otro. Me para un poco la mano con la que le muevo el pollón. Qué rico tiene que estar, mmmm, pienso que me lo voy a comer ahora con su novia, las dos a la vez, luego quizás me folle, espero que sí. Están muy buenos los dos. Qué suerte he tenido. Y que encima me paguen por esto. Me encanta mi vida, la verdad. Me ha costado pero se me está arreglando todo a polvos, a polvazos… Y qué cerda es ella. Acabo de mearla y se pone de rodillas a chupármela. Y él sigue tocando, ahora me empieza a meter el dedo por el culo y a sobarme las tetas. Joder, qué rico, qué vicio… En el espejo los tres coordinados y cachondísimos…

Cariño, lávate, te esperamos en el sillón, le dice él mientras me lleva de la mano fuera del baño. Ella le guiña un ojo y nos tira un beso. Esperadme que no tardo nada.
En el sillón rojo me siento y, como yo esperaba él se pone delante de mi con la polla dura tocando mi boca. Mientras se la como me baja el vestido por los hombros y saca definitivamente las tetas. Qué pollón tiene, y qué bien sabe. Me lo trago una y otra vez. Me agarra el pelo y me mueve. Ella sale del baño . Ufff, yo también quiero. Se sienta a mi lado y empezamos las dos a jugar con las lenguas. Yo por arriba, ella por abajo, y al revés. Mmmmm, qué bueno, cariño, estás disfrutando, ehhh, mira cómo la tienes, te va a reventar, qué rica, mi amor, ¿así te gusta?¿así las dos?

Él no puede ni hablar. Se retira porque está muy acelerado. Se apoya en la mesa enfrente y nos deja con la boca abierta. Quiero que le metas la lengua en el culito a la nena, me ordena. Ella se pone a cuatro patas encantada enseñándome todo el agujerito y yo le hago una comida de puta madre por la que ella me había hecho a mi en el lavabo. Le abro las piernas y le toco el coño y le chupo todo lo mojado que está. Se retuerce. Tengo la lengua enorme, como mi rabo, y cuando se la meto en el chochito empieza a chillar de gusto. Fóllatela, dice él, levantándose y poniéndose detrás de mi. Le meto el rabazo por detrás y él hace lo mismo conmigo. Por favor, qué gustazo. Estoy en medio de los dos, con el vestido en la cintura y a punto de correrme como una loba en celo. Los tres gemimos y nos movemos a la vez. Cuando ya no puede más saca el rabo de mi culo y se pone delante de ella. Cómetela toda, pero qué cerda eres, cariño, te quiero. Y le da con la pollita en la cara. Ven, guapa, ponte aquí delante, me mira invitándome a salirme de la nena.

Vamos a llenarle la carita de leche, le encanta. Anoche follamos pensando en esto, ¿sabes? Y empieza a tocarse rápido, yo también. Nos corremos a la vez en la boca de aquella zorra deliciosa. Nos chupa hasta no poder más. Con las dos pollas en las manos, incansable, respirando fuerte. Él la sube, Qué buena eres, nena, túmbate y ábrete de piernas, enséñale el coño a papá… Yo me siento en una silla y me quedo mirando. Embobada. Cómo me pone que nos mires, no te muevas, dice ella como puede. Y él se entierra en el charcazo de vulva que tiene delante hasta que la nenita se corre en su cara y él se restriega mientras se empalma otra vez… Ella suspira, recuperándose poco a poco, Adoro ser tu zorra, le susurra a la vez que lo besa largo y profundo. Me miran y un gracias les sale a los dos al mismo tiempo. Nos reímos los tres. Yo no sé cual de los dos me gusta más. Esa noche me hago una paja pensando en ellos… y los días siguientes también… y esperando que me vuelvan a llamar estoy…

Relato enviado por argentinas XXX

  Lire le commentaire | Ecrire un nouveau commentaire Posté le 05-09-2014 à 15h59

 Polvos de hada Alerter l'administrateur Recommander à un ami Lien de l'article 

petardas xxx

Me gusta recordar tu cuerpo de hada desnuda... No es la primera vez que lo hago y es que me encanta cuando lo vuelvo a recorrer y acariciar mentalmente con los dedos. Se mantiene suave y sedoso, inspirador de relatos e imaginaciones recurrentes. Como no puedo acariciarlo en la realidad, me lo imagino, me lo invento, mando a mis duendes a que te visiten a escondidas mientras te duchas o te vistes, y luego ellos me cuentan las novedades de tu cuerpo. Me dicen si estás rubia, morena o pelirroja, de qué modo te has depilado, si has modificado el contorno para pasar la mano suave un grado más o menos hacia delante para llegar a recorrer la curva de tus pechos, cubrir el tamaño de tus pezones, la tersura de la piel. Me hablan de la amplitud de tu sonrisa vertical y horizontal, si has jugado con los dedos o han jugado otros, el grado de ternura o decisión que deben llevar mis imaginarias caricias, o si has aprendido nuevos trucos a la hora de jugar a amar y desear.

Ahora los duendes me cuentan que estás desnuda bajo las sábanas, sonriendo satisfecha pero con una ligera mueca de deseo y recuerdo mientras te escribo. Lo sé porque sé que te muerdes sin querer el labio inferior y con una mano acaricias de manera imperceptible para otros el pecho derecho. Vas depilada, pero esto no lo ven sino que lo han deducido por la situación, que ayer sonó tu teléfono con una proposición de aquel nuevo amante cualquiera. Te imagino morena, más delgada pero con las curvas marca de la casa que tanto le gusta recordar a los duendes y a su maestro en su sitio. Los pezones relajados aunque aún tintineantes por la situación, frescor a recién amada y con la piel con esa tersura suave propia de los post-orgasmos de la noche o mañana anterior, lo que sea, que no me parece relevante. Se imaginan las formas insinuantes bajo las sábanas pero no pueden verlo, tendrían que acercarse más y mirar bajo la tela de lino, meterse dentro y buscar la información del cuerpo de la protagonista y acariciarlo a la vez, todo ello orquestado y ordenado por mí, por supuesto. De hecho, se pueden acercar y despertar a la protagonista de su ensoñación, con besos furtivos y quitar la sábana que tapa la desnudez para descubrir nuevos secretos e informaciones que se puedan esconder en el cuerpo del hada. Algún nuevo tatuaje, un cambio de figura, de largo de pelo, de tipo de maquillaje o arreglo púbico... todo vale para seguir completando la ficha y apuntalando los datos en mi imaginación para cuando recuerde como eras este año en el futuro. Les ordeno arrancarte nuevas confesiones en forma de gemido suave, regalarte recuerdos nuevos para cualquier otra mañana de domingo que te despiertes desnuda y con olor a deseo en la habitación.

De todas formas, sabes que sólo con pedirlo puedes convertir el relato e imaginación en hechos y nuevos recuerdos para el futuro, que sólo tienes que decir las palabras mágicas y desearlo. Sin miedo al pasado ni a romper la magia, y quiero descubrir por mí mismo en que han fallado y acertado los duendes en su reciente informe sobre lo que han encontrado y provocado en tu cama. A ver, no lo pienses mucho y deséalo, porque a mí me gusta la idea de llegar y buscar el hada desnuda empequeñecida bajo las sabanas, descubrir con los dedos y la lengua si vas depilada, notar el contorno de tus pechos bajo el mío y escuchar gemidos en el sutil idioma de las hadas sin tanta distancia de por medio. Sólo tienes que desearlo y pedirlo, como en la princesa prometida... "como desees". Así que deséalo sin miedo, cierra los ojos, imagínalo y, si te gusta lo que ves, tan sólo tienes que pedirlo, tan sólo tienes que marcar el número que recuerdas tan bien, ya sabes, es el 666. Además, si sigo siendo bueno escribiendo y arrancándote sonrisas y despertando tu curiosidad, ¿por qué iba a fallar la magia y el encanto a menos distancia? Y no tiene porqué saberlo nadie, que sea nuestro secreto y el de mis duendes que nos miren y aprendan para próximos abordajes en la oscuridad y en la distancia.

Ahora ya estás dudando, mordiéndote el labio imperceptiblemente y acariciando el contorno del pecho derecho, estoy seguro y me gusta. Quiero recordar y volver a acariciar tu cuerpo con varias partes del mío y abordar el tuyo con sutileza pero con decisión, y sé que en breve lo voy a poder hacer porque los duendes me dicen que justo en este momento ya estás tecleando tu nueva dirección y enviando el mensaje a mi número.

  Aucun commentaire | Ecrire un nouveau commentaire Posté le 05-09-2014 à 15h58

 Un viaje de noche Alerter l'administrateur Recommander à un ami Lien de l'article 

En un relato anterior había contado ya del inesperado lado exibicionista de mi mujer, y más aún, de cómo había disfrutado ser compartida. Hacía ya varios años que, durante nuestras sesiones de sexo, compartíamos algunas fantasías; esto la calentaba mucho, le gustaba que le fuese describiendo las situaciones con mucho detalle, su imaginación iba haciendo el resto. Una de las fantasías de las que hablábamos con cierta frecuencia era la de tener sexo en un bus, yendo de una ciudad a otra, viajando de noche, mientras los demás pasajeros duermen. Muchas veces habíamos conversado sobre eso, habíamos imaginado muchas veces cómo sería, pero nunca habíamos tenido oportunidad de llevarla a cabo. Luego de mucho tiempo ese día llegó.

Después de muchos años tenía un mes completo de vacaciones, así que planificamos muchas cosas con los críos, como ir de paseo al zoológico, visitar algún club, y cosas por el estilo. Pero decidimos reservar un fin de semana solo para nosotros, para realizar el viaje soñado. Dejamos a los chicos nuevamente con la abuela y tomamos un par de boletos para la ciudad vecina, un viaje de toda la noche para arribar a eso de las 6am. Nos pusimos ropa cómoda; yo llevaba unos pantalones holgados ligeros, frescos y cómodos para viajar, y una camisa de algodón; ella (ella!) llevaba un vestido largo de tela hindú, de esos que se abrochan con botones al frente desde el escote hasta abajo; dejó dos botones sin abrochar, permitiendo que sus hermosos pechos se mostraran provocativos a todas las miradas; debajo llevaba únicamente un brassiere de media copa, que levantaba ligeramente su busto y apenas tapaba los pezones, y para rematar la bendita no llevaba bragas. Era todo un manjar erótico.

Llegamos al terminal, y mientras esperamos nuestra salida pude observar que prácticamente todos los hombres volteaban a ver a mi mujer (mejor dicho, su escote). Ella se había dado cuenta perfectamente de todo y está por demás decir que la calentaba mucho. Llegó el momento de abordar, fue ahí donde me di cuenta de que nuestro bus era de esos que llevan azafatas; y la que viajaría con nosotros no estaba nada mal, no muy delgada, carita de ángel, un hermoso par de piernas que sobresalían por la minifalda negra del uniforme y dos hermosas tetas bien protegidas dentro de la blusa y el chaleco. Abordamos, mi mujer subió primero, yo luego sin dejar de mirar a nuestra hermosa azafata.

Mi mujer avanzaba por el pasillo del bus buscando nuestros asientos, provocando que los hombres voltearan para ver ese culo que se meneaba provocativo hacia la parte trasera del bus. Sí, había comprado los asientos de atrás para poder tener un poco de privacía y comodidad. Cuando el bus partió, ella suspiró profundamente, adivinando lo que vendría.

Para empezar, nos pusieron una película sosa, de esas que te provocan mucho sueño. Casi 30 minutos más tarde nos sirvieron una merienda ligera. Ya serían como las 23:00 cuando todas la luces, incluso la tele del bus, se aparagaron… era nuestra señal!

Esperamos unos minutos, muy ansiosos, ella se restregaba las tetas por encima del vestido, sabía bien que eso me excitaba mucho. porno capullas Luego de unos 15 minutos de oscuridad decidí ir al baño, de paso que veía si alguien andaba despierto. Me tomé unos minutos para pasar lentamente por el pasillo, aprovechando para ver a todos los pasajeros. Casi todos dormían, solo algunos estaban conectados a su teléfono móvil.

Al regresar del baño, encontré a mi mujer con el vestido abierto hasta la cintura, se había sacado el brassiere y se estrujaba las tetas con pasión. Me senté a su lado y me dispuse a disfrutar del show. Era tremendamente erótico ver sus pechos escaparse momentáneamente por entre los bordes del vestido, iluminados por la tenue luz que entraba por la ventana tapada ligeramente por unas cortinillas. Mi miembro estaba creciendo poco a poco dentro de mi pantalón y era cada vez más evidente. Ella dejó de acariciar su teta izquierda y con esa mano empezó a acariciar mi entrepierna. Subía y bajaba a lo largo de mi miembro, provocando que endurezca más aún. Ya empezaba a doler y pedía a gritos dejar su prisión. Ella, como entendiéndolo, me desabrochó el cinturón, soltó el botón de mis pantalones, abrió el cierre y me dejó así, con el pantalón abierto. Me miraba y se estrujaba las tetas, mientras apretaba sus muslos.

Su mirada se tornada cada vez más lasciva, se estaba calentando mucho. De pronto empezó a esbozar una sonrisa cómplice, y ya no me miraba solo a mi, por ratos miraba hacia el asiento del otro lado del pasillo. Yo no había caído en la cuenta de que al lado nuestro estaba el asiento de la azafata, ella se quedaba ahí mientras los pasajeros dormían. Parece que había estado disfrutando del espectáculo. Cuando volteé a verla, estaba con los ojos entrecerrados, respiraba con dificultad, estaba recostada sobre su lado derecho y su mano izquierda se movía sospechosamente debajo de la delgada manta que la cubría.

Mi mujer se le quedó viendo, hasta que ella abrió ligeramente los ojos. Mi mujer, al ver esto, se inclinó sobre mi, metió su mano dentro de mi calzoncillo y sacó mi pene erguido, lo empezó a acariciar suavemente, apretándolo ligeramente de vez en cuando. Nuestra azafata abrió más los ojos para poder disfrutar mejor del show, retiró su manta y pude ver que se había abierto el chaleto y se estrujaba una teta con la mano derecha mientras se metía la otra mano entre las piernas. Mi mujer se inclinó aún más y engulló mi miembro poco a poco, hasta llegar a tocar mi vientre con su naríz. Aquí empezó a darme una soberbia mamada, mientras nuestra linda azafata se masturbaba viéndonos. Habremos estado en esta posición por casi diez minutos, cuando mi mujer paró e hizo algo inesperado, extendió la mano hacia la azafata, llamándola. Esta última entendió el mensaje, salió de su asiento y se acercó a nosotros. Mi mujer, con el vestido abierto a la mitad y sus pechos saliéndose del mismo, tomó la mano izquierda de la azafata y la puso sobre su teta derecha, y se empezó a estrujar ella misma con la mano de nuestra vecina de asiento. Era hermoso ver la delicada mano de esa jovencita tratando de abarcar el pecho de mi mujer, mientras su otra mano estrujaba su propio pecho.

Yo estaba al medio, testigo de este juego. Así que decidí tomar parte, empecé a acariciarle el culito a nuestra azafata, no era muy grande, pero estaba bien formado, era suave y firme a la vez. Mi mano izquierda subía y bajaba por sus nalgas, las apretaba eventualmente; mientras mi otra mano sostenía mi miembro erecto. Poco a poco mi mano empezó a deslizarse por debajo de su falda y sentí la suave piel de sus muslos; fui subiendo y sentí sus bragas, acaricié sus nalgas por encima de la prenda, metiendo lentamente mis dedos debajo de la suave tela, paseando delicadamente mis dedos a lo largo de la línea que separa sus glúteos.

Estuvimos por unos minutos en ese juego, yo pensé que tal vez mi mujer se animaría a darle un beso a la azafata, pero no; en lugar de eso, se separó, se inclinó sobre mí sin dejar de mirarla y se fue acercando poco a poco a mi tieso miembro. Cuando llegó lo lamió delicadamente por unos instantes, antes de engullirlo. Nuestra azafata contemplaba cómo mi mujer me daba una deliciosa mamada y empezó a desabotonar el chaleco y luego la blusa. Con mucho cuidado y mirando por si algún pasajero despertaba, se abrió la blusa y dejó ver sus hermosas tetas (no tan grandes como las de mi mujer) dentro de un delicado brassiere. Se acariciaba los pechos mientras mi mano ya no se limitaba a su culito, mis dedos estaban metidos dentro de sus bragas y se deslizaban de atrás a adelante, pasando por sus labios vaginales, sintiendo su creciente humedad. Fui metiéndole poco a poco un dedo y ví como su respiración se entrecortaba y temblaba, estaba cerca de tener un orgasmo; así que me tomé mi tiempo y no lo aceleré, quería que esto durase todo lo que pudiese durar.

Mi mujer, mientras tanto, seguía pegada a mi verga, mamando como una bendita. De vez en cuanto levantaba la mirada y gozaba viendo cómo le metía mano a esta linda jovencita. Luego de casi 15 minutos en este ejercicio, se detuvo, tomó de la mano a la azafata, hizo que se inclinada y ella misma hizo que su rostro bajara sobre mi pieza. La jovencita abrió su boca y siguó con la mamada que mi mujer había empezado. Lo hacía muy bien, muy suave, muy erótico, su lengua se movía por toda la superficie de mi glande mientras su boca lo tenía engullido, era como si lo acariciase con un pañuelo de seda… y era magnífico!

Mientras tanto, mi mujer se recostó de espaldas a la ventana del bus y terminó de abrirse el vestido. Empezó a estrujar sus tetas, sabe que me encanta verla hacer eso, y luego fue bajando para acariciar la parte interior de sus muslos y, poco a poco, llegar a su vulva para darle cariño. Se acariciaba los labios por fuera con la mano derecha mientras la izquierda seguía ocupada en sus tetas, mientras contemplaba a la azafata atenderme con maestría. Mi mano izquierda estaba ocupada acariciando las tetas de la azafata, tratando de liberarlas del brassiere, mientras mi mano derecha acariciaba las piernas de mi mujer, llegando hasta sus muslos, y encontrándome de vez en cuando con su mano en su vagina. Estaba chorreando como un caño, quién sabe cuántos orgasmos habría tenido ya.

Por varios minutos seguimos en esta posición hasta que se produjo un cambio. Mi mujer se incorporó ligeramente, sin perder del todo su posición, y acarició el rostro de la azafata, esta dejó de mamarme y se vieron a los ojos. De inmediato, la jovencita metió sus dos manos por debajo de su blusa y desabrochó su brassiere para liberar sus pechos. Al parecer el brassiere no llevaba tirantes, porque salió fácilmente por delante, dejando sus tetas al aire. Luego se inclinó nuevamente sobre mí, pero mi mujer no le permitió seguir conmigo, la tomó de la barbilla con dulzura, y la condujo por encima mío, hacia ella. Ahora la azafata estaba encima de mi mujer; se inclinó muy despacio y rozó sus pezones con los de ella. Era una maravilla ver esas cuatro tetas rozarse y excitarse mutuamente. Mi mujer luego la tomó del cabello y, con suavidad, dirigió su rostro a su pecho. La azafata abrió la boca, y como si se tratara de un dulce, empezó a lamer y saborear sus pezones. Esto me puso a mil. Trataba de encontrar un buen ángulo para seguir disfrutando el show, pero era difícil. Con las piernas de la azafata sobre las mías y su cuerpo semidesnudo prácticamente recostado sobre el cuerpo casi desnudo de mi mujer, no me quedaban muchas opciones. Ni siquiera podía pajearme cómodamente, así que decidí tratar de salir del asiento y contemplar desde arriba. Era una de las cosas más excitantes que había visto, la hermosa figura de la azafata se contorneaba sobre el cuerpo de mi mujer, comiéndole y apretándole las tetas, mientras mi mujer le acariciaba las caderas con las piernas, tratando de rodearla. El culito de la azafata estaba ligeramente levantado, y se veía muy provocativo. Así que me fui metiendo poco a poco, le fui levantando la faldita y cuando se la tenía ya sobre las caderas, le bajé las bragas. Cuando las llevé hasta sus rodillas, ella levantó alternadamente cada pierna para facilitarme el sacárselas. Acerqué mi rostro a su culito y el aroma de sus jugos inundó mi rostro. No pude esperar más y empecé a comerle la vulva desde atrás, mordizqueando suavemente sus labios, metiendo mi lengua en su rajita y lengüeteando desde la vagina hasta el ano. Estaba completamente lubricada.

Me levanté y me coloqué detrás de ella, mi mujer me vio y adivinó lo que iba a hacer. Tomó la cabeza de la azafata y la fue guiando hacia su entrepierna. La jovencita, obediente, fue lamiendo todo el camino desde sus pechos hasta su pubis. Cuando llegó empezó a comerla como si en ello le fuera la vida. Mi mujer se volvía a estrujar las tetas, su punto más sensible, y me miró sonriendo. Yo no esperé más y fui llevando mi glande hasta la entrada de la vagina de la azafata, empecé a empujar suavemente hasta que entró toda. Ella suspiró suavemente. Empecé a bombear con calma para no venirme súbitamente. Los tres estábamos gozando como locos!

No sé cuanto tiempo pasó, pero no importaba. El placer crecía a cada segundo. Estuve a punto de venirme no sé cuántas veces, pero me controlé (nunca creí que podría!). Esta vez fue la azafata la que tomó la iniciativa; dejó de comerse la vulva de mi mujer y se levantó; le extendió una mano y la ayudó a incorporarse, cosa que hizo con dificultad; luego me abrazó, me dio un beso con esos labios llenos de jugos de mi mujer e hizo que me sentara. Luego fue guiando a mi mujer para que se sentara sobre mí, dándome la espalda, tomó mi pene y lo fue guiando a la vagina de mi mujer. Esta al sentir la cabeza en su entrada, se dejó caer y se penetró profundamente. Mi mujer empezó a subir y bajar lentamente, para no hacer mucho ruido y no despertar a algún curioso. Poco a poco fuimos acomodándonos en el asiento hasta que yo estuve con la espalda pegada a la ventana, con mi mujer aún clavada en mi verga, subiendo y bajando lentamente. Nuestra azafata le comía las tetas y metía su mano entre las piernas de mi mujer y le acariciaba el clítoris, de vez en cuando me acariciaba las bolas, también. De pronto, se agachó y metió su cabeza ahí abajo y émpezó a lamerle la vulva a medida que subía y bajada, dedicaba también algunas lamidas a mis testículos y a mi verga. Era fantástico, no sé cómo no me vine en ese momento. Mi mujer empezó a tener orgasmo tras orgasmo, los espasmos se sucedían muy seguidos y tenía que agarrarse fuerte de los asientos para no desvanecerse. Cuando terminó se dejó caer de espaldas sobre mi. Pero ni la azafata ni yo habíamos terminado aún.

Mi mujer se levantó como pudo, cambió de lugar conmigo, pusimos a la azafata en medio de los asientos y yo me quedé del lado de afuera. Ellas estaban cara a cara, semi desnudas, yo detrás de la azafata, rozando mi pene erecto y húmedo contra sus nalgas. Nuestra azafata empezó a empujar su culito poco a poco hacia mi, para sentirme mejor. Poco a poco sus nalgas iban permitiendo que mi pene se fuera metiendo lentamente, hasta que rocé su ano. Un suspiro profundo me hizo notar que le gustaba la sensación. Empecé a empujar suavemente para irla dilatando, fue cediendo poco a poco y primero la cabeza fue entrando muy lentamente. Luego empezó el tronco a penetrar ese ajustado agujerito, ella lo estaba disfrutando tanto como yo. Mi mujer había terminado muy cansada, pero no lo suficiente como para dejar a nuestra acompañante sin atención; empezó a acariciar y a besarle los pezones, muy suavemente, como le gusta que le hagan. Mientras tanto yo bombeaba cada vez con más energía, procuraba hacerlo fuerte pero sin ruido, pero aún así el asiento se movía de un lado a otro. Ya estaba dándole cada vez más fuerte, la excitación de todo lo que había pasado me la tenía muy dura y necesitaba terminar, así que aceleré el ritmo. Mi mujer le estrujaba fuerte las tetas, la azafata estaba que se aguantaba los gemidos como podía, su respiración estaba a mil, y sus piernas temblaban levantadas por encima de los muslos de mi mujer.

Luego de casi diez minutos de darle y darle a ese culito, ella empezó a tener espasmos fuertes, estaba teniendo un orgasmo tras otro; eso me excitó tanto que empecé a llenarle el culo de semen. Bombeaba y botaba semen, no paraba de empujárselo con fuerza, hasta que no pude más y quedé exhausto, aún clavado por detrás.

Los tres nos abrazamos y esperamos a que mi pene se pusiera flácido para sacarlo despacio. Las dos se levantaron con cuidado, cogieron su ropa y se fueron juntas al baño que estaba atrás. Entraron con dificultad pero entraron. Yo me quedé limpiándome como pude con papel sanitario y unas toallitas húmedas.

Cuando regresaron, se sentaron cada una en su sitio como si nada hubiera pasado. Mi mujer me miraba satisfecha, más sobre todo cuando me mostró un papel en el que había anotado el teléfono y el correo electrónico de nuestra nueva cómplice. Parece que esto tendrá segunda parte, qué dicen ustedes?

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 Que Buen Almuerzo Alerter l'administrateur Recommander à un ami Lien de l'article 

Estaba con mi nuevo compañero de trabajo por los alrededores de al apto de mi suegra donde en esta momento se encontraba mi esposa, la llame y me invito a almorzar, la dije si podía llevar a mi compañero y no hubo problema, cuando llegamos ella estaba en un jean que le marca su prominente trasero y una blusita de tirantas y un top, también tenia puesto el delantal de la cocina pues mi suegra estaba a punto de llegar del trabajo, nos saludamos y conversamos un rato en la sala, fui a lavarme las manos, cuando salí del baño no vi a mi compañero, al ir hacia la cocina lo vi tirando unos papeles a la basura, pero cuando paso al lado de mi esposa ella se agacho a sacar unos trastos para seguir cocinando y él le rozo las nalgas con su mano, yo pensé que ella iba armar un escandalo por la forma en que volteo a verlo, pero al ver que él se sonrojo de la pena y le pedía disculpas ella le dijo: “No te preocupes no ha pasado nada”, a mi me sorprendió bastante, entre a la cocina, agarrando a mi esposa por la cintura y dándole un beso en el cuello, pude ver como ella lo miro de reojo, nos sentamos en la sala a charlar y pude ver que el aún se encontraba algo apenado por lo que había pasado, pero él no se dio cuenta que yo había visto todo, mi esposa nos aviso que el almuerzo ya estaba listo cuando sonó el teléfono, era mi suegra avisando que no venia a almorzar, mi esposa se quito el delantal y nos ofreció algo de tomar, cuando ella llego con las bebidas pude ver que mi compañero se puso algo nervioso, yo no me había dado cuenta y cuando mire a mi esposa, pude ver que tenia los pezones duros y paraditos se le notaban bastante pues el top y la blusa no disimulaban nada sus senos, me excite mucho al verla aunque con un poco de rabia debo decirlo, pero cuando vi que mi compañero trataba de no mirarla, me excito mucho ver como él miraba los senos de mi esposa, en ese momento se levanto de la silla a recibir el vaso y pude ver como estaba excitado pues tenia una gran erección, se notaba en la longitud del bulto de su pantalón, el tipo tiene una verga grande, mi esposa también se dio cuenta y se puso nerviosa, él se sentó de nuevo después de recibir el vaso y su erección se hizo mas notoria, la mire a la cara y pude ver como le miraba el bulto del pantalón, la acompañe de nuevo a la cocina y le pregunte: “Notaste como la tiene de parada?” se quedo mirándome fijamente y me dijo: “Como se te ocurre que yo voy a estar mirando eso” le pregunte nuevamente y se puso un poco nerviosa a lo cual le dije: “Amor, la culpa es tuya, estas muy buena y además tienes los pezones paraditos” ella se puso roja y me dijo: “No era mi intensión mostrar nada”, yo le dije que no había problema y le pregunte: “No te excita un poquito?”, se quedo mirándome y me dijo “La verdad, lo que me excita es que tu me estés preguntando eso” , alguna vez habíamos hablado de la posibilidad de un trio, la bese en la boca apasionadamente, se notaba mi excitación y me dijo: “Estas seguro de esto” , “Solo si tu lo estas” le dije, ella también me beso de la misma forma y me hizo salir de la cocina e ir a la sala, le dije que iba a preparar todo, mi esposa salió de la cocina hacia la habitación y al mirarla me di cuenta que se había quitado el top y los zapatos estaba descalza, mi amigo la miro nuevamente, esta vez muy detenidamente, sus pezones seguían parados y se notaban sus senos duros, estaba excitada, se notaba, entonces me quede mirando a mi compañero y le pregunte: “No te gusta como se ve, se ve rica verdad?”, y sin dejar de mirarla, me contesto automáticamente: “Si esta muy bien se ve deliciosa” , él reacciono y se quedo mirándome, lo tranquilice y le dije: “De verdad no te gustaría comerte a mi esposa?”, lo dudo por un momento y me dijo: “De verdad lo siento pero tu esposa esta muy buena, claro que me gustaría”, la llame y cuando llego de la habitación se había puesto un pantalón de licra, que dejaba notar todo su contorno, sus caderas, sus nalgas y su vulva, se podía ver como la costura entraba en su rajita, tanto adelante como atrás, se dio una vuelta y nos quedamos inmóviles viendo ese espectáculo, mi verga empezó a pararse, me levante y la cogí por la espalda, agarrándola por la cintura y besando su cuello, ella se estremeció y cerro los ojos disfrutando cada beso, mi excitación crecía al ver a mi compañero, inmóvil con su verga parada mirando como la besaba, ella abrió los ojos y se quedo mirándolo mientras yo seguía acariciando su cuerpo, empezamos a caminar hacia donde estaba, ella extendió sus manos hacia él haciéndolo levantar de la silla poniendo su mano en la cintura de ella, invitándolo a pegar su gran bulto contra ella, la otra mano la guío hasta uno de sus senos, él empezó acariciándolo, apretándolo para terminar pellizcando su pezón, la respiración de todos empezó a hacerse mas agitada, le di un beso en la espalda levante sus brazos y empecé a quitarle el top, dejando al descubierto sus senos a merced del compañero, quien empezó a lamerlos, ella cogió su cabeza y la apretó contra su pecho, le dije al oído: “Bésalo”, al principio lo dudo, pero le agarro de su cabello y empezó a besarlo como si quisiera arrancar sus labios y su lengua, mientras ellos se daban ese beso tan húmedo y delicioso, yo recorría con mi boca su cuello y los hombros, cogí la mano de mi compañero y la puse en su vulva, para que sintiera su humedad y el tamaño de su monte de venus, metimos las manos dentro de su pantalón y empezamos a tocarla, estaba a mil, su vagina completamente empapada, tocábamos su clítoris y su ano al mismo tiempo, ella gemía sensualmente, lo que nos hacia besarla y morderla con mucha mas pasión, le metimos los dedos por sus dos orificios lo que la hizo empinarse y decir con un hilillo de voz: “Que están haciendo, se siente muy rico” , hice que nos pegáramos mas a ella para que pudiera sentir nuestras vergas deseándola, sus senos estaban duros y su respiración se hacia cada vez mas rápida, me hice frente a ella para que cada uno pudiéramos chupar sus senos, nos quito las camisas, besando nuestros cuerpos por turnos, mirando como bajaba el pantalón de él cuando dijo: “La tiene muy grande”, debo decir que a mi también me sorprendió, el tipo tiene una verga grande, le quitamos el pantalón, su vagina estaba a nuestra disposición, subimos besando sus piernas, hasta llegar a sus nalgas, donde nos detuvimos cada uno besando una, mordiéndolas y lamiéndolas, mientras movía su culo en aprobación, lo disfrutaba bastante por que nos cogía apretándonos contra si, el empezó a darle la vuelta dirigiéndose hacia su vulva, empezó a abrir sus piernas dándole el aval de lamerle todo el chochito, yo me dirigí hacia su culo y abrí sus nalgas para chuparle el ano, empecé a subir por su espalda pegando mi verga contra su culo, le dije al oído: “Te encanta verdad?” , el compañero lamia su chochito peladito y delicioso: “Se siente muy rico, mira como me lame la cuca”, ella sabe que me encanta que hable como una puta cuanto estamos teniendo sexo, giro hacia mi y me beso metiendo su lengua en mi boca como si buscara algo, mientras tanto mi compañero allá tras ella, le metía la lengua en su culo, se agacho y empezó a darme una mamada muy rica, mientras yo veía como mi compañero pasaba su lengua por toda su raja, se levanto se volteo y empezó a hacer lo mismo con la verga de él, aunque podía ver como tenia problemas para meterlo en su boca, así que empecé a empujar su cabeza hacia ese mástil, que la esperaba chorreante, le paso la lengua por la punta, abrió la boca y empezó a meterse esa enorme verga, me pare frente a ella también para ver como pasaba su boca de una verga a la otra, succionando con fuerza, la levante y la lleve hacia una silla donde la hice sentar levantando sus piernas para poder darle una buena lamida desde su ano hasta su vagina, haciéndola estremecer, él se arrodillo a mi lado y entre los dos empezamos a hacerle sexo oral como nunca se lo habían hecho, a dos lenguas, ya estaba lista, su cuerpo temblaba, tenia los ojos cerrados y entonces le dije a mi compañero que la penetrara, se arrodillo frete a ella y puso su verga en la entrada de su vulva, estaba mojada, palpitaba pidiendo ser llenada, en ese momento abrió los ojos y vio como ese tronco la iba a perforar, dijo: “Despacio por favor no me la metas por que me va a doler muchísimo”, él se quedo mirándola y le dijo: “No te preocupes que te lo voy a hacer con cuidado”, mientras frotaba la cabeza de la verga contra su chocho, me acerque a ella y empecé a besarla en la boca y sus senos mientras acariciaba su clítoris, ella empezó a mover su pelvis en señal que estaba lista, pero cuando él le metió la punta de la verga ella se corrió hacia atrás, yo seguí masturbándola y besándola, viendo como se abría su vulva y empezaba a ser invadida por ese enorme ariete, se quedo quieta mirándonos con la boca abierta en señal de dolor pero con la cabeza le indico que siguiera, su boca se abría cada vez mas a medida que entraba, el empezó a bombear despacio y así empezó a relajarse, no la había metido toda, a ella aun le dolía pero ya con una mezcla de placer, metí mi mano en su culo, y empecé a meterle en dedo, podía sentir como los huevos de mi compañero chocaban contra mi mano y las nalgas de mi mujer, ella empezó a decir: “Si, si, si, mas, que rico, así, mas, mas”, yo no aguante mas tome mi celular y empecé a grabarla, se la metió hasta la raíz y ella se estremeció volvió a abrir su boca pero no emitió ningún sonido, el empezó a bombearla cada vez mas rápido, ella empezó a gemir cada vez mas duro, hasta puso una mano en su pecho y le dijo: “Déjame hacerme arriba”, él se sentó en la silla y ella se ensarto en el, cabalgándolo, hasta que empezó a venirse varias veces, su cuerpo siempre se estremece cuando tiene un orgasmo, sus fluidos escurrían por los huevos de mi compañero, ella se quedo quieta por un instante, mientras yo grababa todo, hasta que me acerque y me dijo: “Chúpame el culo”, empecé a lamerle su culo, lo tenia dilatado, empezó a subir y bajar muy despacio, disfrutando cada centímetro de verga que tenia adentro, le acerqué la verga a su culo y la penetre, apenas trato de salirse pero la apretamos entre los dos para que no se quitara, metiéndoselo una y otra vez, nuestros huevos chocaba unos contra otros, nos mirábamos con morbo, gimiendo los tres de placer hasta que nos vinimos en un orgasmo colectivo, inundándola de leche, besándonos al mismo tiempo en ese momento no importaba de quién era la lengua que se enredaba con otra, nos quedamos quietos por unos minutos, nos levantamos y cada uno fue a vestirse, mientras mi compañero estaba en el baño vistiéndose, mi esposa me hizo lamer su vulva y su culo llenos de leche, no quería lamer la leche de mi compañero pero que podía decirle, nada, si ya la había hecho partir por esa enorme verga, cuando termine de limpiarla, antes de ir a bañarse se quedo mirándome y me dijo: “Estuvo muy rico todo, pero la vamos a dejar hasta ahí y no hay discusión vale?”, se despidió de mi de un beso: “Que te vaya bien en el trabajo”, cuando mi compañero salió del baño, me miro también como raro, pero en el momento no le di importancia me vestí rápidamente y nos tuvimos que ir a trabajar.

fuente: videos porno xxx

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 Una mujer madura y morbosa Alerter l'administrateur Recommander à un ami Lien de l'article 

Estaba esa tarde solo en casa, salía de la ducha y no me puse ropa interior, únicamente me coloqué encima el pantalón de un pijama rojo, es una costumbre como tantas pero me gusta, uno se siente más cómodo y ligero. Me senté a tomar café, encendí la televisión buscando algún canal que ofreciera algo de mi agrado, nada de nada, corren malos tiempos para la televisión. Tras finalizar ese café, me eché en el sofá, pasó una media hora larga y sonó el timbre de la puerta.

Al abrir vi a una vecina próxima al contexto familiar, tanto es así que venía a buscar no se qué que se había dejado el día anterior en la cocina, la hice pasar y la acompañé hasta el lugar. La conocía desde hacía más de quince o veinte años, no recuerdo bien, vivía en mi mismo rellano, y nuestra relación con ella era más estrecha que con otros vecinos e incluso algunos miembros de la familia. Desconocía su edad pero creo que rondaba o ya pasó los cincuenta, si bien todavía era una mujer atractiva y viene a mi memoria como en algunas ocasiones comentábamos entre los chicos el buen culo que tenía, que se conservaba muy bien para su edad, vamos mantenía cierta figura y todavía para algunos estaba follable

Efectivamente su perfil era el de una mujer que aun guardaba parte de la belleza de su juventud, era atrayente y morbosa, se cuidaba y era muy femenina, se arreglaba con elegancia, morena con media melena rizada que llegaba por los hombros, medía alrededor de 1,65, buenas tetas aunque ya algo caídas, y caderas un poco ancha manteniendo como he referido un buen culo, por lo demás no era una mujer rechoncha, estaba separada desde hacía varios años y vivía con una de sus dos hijas, una universitaria morbosa y pija de veintitantos años a la que me hubiese gustado coger…

Llegó a mi casa vestida de manera espontánea luciendo un sencillo y fino vestido rojo con flores que le llegaba poco más abajo del medio muslo. Por mi parte el hecho de no llevar ropa interior hacía que el pene y los testículos se moviesen a sus anchas, con más libertad, rozándose con la tela y sobretodo el glande con los muslos cuando se prolongaba flácidamente proporcionando en ocasiones un cosquilleo agradable. Al tener solamente el pijama cubriéndome, la tela hacía molde marcando en demasía la polla por muy encogida que la tuviese en ese momento. Esto es importante y no había reparado en este pequeño detalle.

Mientras conversábamos amigablemente en la cocina, observé como a veces se distraía y me miraba la entrepierna, tengo que decir que solo al verle el culo ya sentía una pequeña erección, no estando aun empalmado del todo, y la cosa ya se distinguía perfectamente hasta el punto de levantar la tela del pijama y, sin duda, ella había reparado en esta cuestión, la situación cambió cuando con una sonrisa en la cara me preguntó señalándome la entrepierna con la mano "¿oye, todo eso es tuyo?", "¿qué cacharro tienes?", comentó en tono de confianza mientras reía con una media carcajada. Me miré todo cortado y, ciertamente, aquello se notaba sobradamente como para que le hubiese desviado la mirada a la señora, lo peor es que ante estos comentarios comencé a empalmarme y la polla tiraba excesivamente hacia delante de la tela.

No dejó el tema y sus comentarios se convirtieron cada vez más picantes y obscenos, siempre todo en un ambiente simpático y familiar, hasta que me dijo que si no me importaba la quería ver, que tampoco tiene nada de malo, y desde que se separó no tenía una entre las manos, esto me sorprendió pues se pensaba que había tenido varios novios o amantes. Aquello tomaba ya un tonito bastante subidito, dejaba de ser una mera broma para pasar a algo serio, dándome la impresión de que se insinuaba y pretendía sexo conmigo seriamente.

Reconozco que por mi parte no pretendía nada de eso y menos con una mujer madura a la que estaba acostumbrado a ver a diario y que por entonces superaba el doble de mi edad, pero sus comentarios lujuriosos me excitaban cada vez más y me acordaba de algunos que había hecho con mis amigos sobre su trasero y lo bien que se conservaba para su edad y es que, efectivamente, todavía tenía un polvo. Pensar en tirármela era una cosa y hacerlo cuando lo tenía a huevo otra, no se porqué me sentía algo sucio y degenerado, pero pensé ¡¡¡qué caramba!!!, quién no se la cepillaría si tuviese una oportunidad con el tipo que guardaba pese a la edad…

No pude aguantar más, tragué saliva y me bajé el pijama haciendo la polla palanca al tropezar la cabeza con el elástico y apareció ante ella empinada moviéndose como un muelle o un resorte. Me cogió el tronco con una mano y durante unos minutos se dedicó a realizarme un pajote, sentía un gran gusto, la mamaba y chupaba bien, a un ritmo pausado, de vez en cuando la sacaba para relamerla y volvía a introducirla para continuar la felación, en un momento la cogí del pelo y acompañé el movimiento de la cabeza hasta que la paré, sin sacarla, bombeé follándole la boca moviendo las caderas adelante y atrás, cuando la avisé que me venían espasmos y me iba a correr me indicó que aguantara que se iba a tragar la secreción, rápidamente me senté en la encimera y en el momento de metérsela en la boca salió el primer chorro de leche caliente llegándole hasta la campanilla, una vez dentro acrecentando la celeridad y con mucha satisfacción le llené la boca de esperma. Cuando finalizó respiró y dio un hondo suspiro de satisfacción, pude observar como aun quedaban restos de semen en la boca y comisuras de los labios.

Creía que habíamos terminado, que solo quedaría en eso, que por cierto no era poco, la invité a e enjuagarse la boca pero se subió el vestido hasta la cintura y se bajó las bragas pidiéndome que se la metiera, yo no quería con la mamada estaba más que satisfecho, a pesar del buen calentón que tenía en el cuerpo me negué al principio hasta que me enseñó su culo un tanto caído por la edad a primera vista pero que se transformó cuando se agachó en un culo redondo y con magníficas nalgas agarrables, siempre habíamos opinados sobre ese trasero pero percibirlo y manosearlo era otra cosa, justificaba con creces los comentarios del personal masculino más inmediato, no en vano siempre se había dicho que servía para un avío en un apretón…, y ese apretón me había llegado ya.

Me acerqué, le sobé y magreé los glúteos en círculos y los muslos por todas partes, eran más apetecible de lo que me esperaba por su edad, se colocó de espaldas ofreciéndolo sin reservas mientras me alentaba a que la penetrara, quería ser follada rápido y provocándome se inclinó hacia adelante con los brazos apoyados en la encimera separando las piernas facilitando la apertura de la vagina y elevando el trasero que movía de un lado a otro; la visión era apasionante exponiendo un culazo distinguiéndose los labios mayores escoltando la abertura brillante de la vagina de la que caían gotas, colocándome detrás decidí que debía disfrutar más de esas nalgas y ese coño antes de penetrarla, primero le pasé la mano por toda la prolongación de la raja de su carnoso y peludo, pero no en exceso más bien era velludo, para masturbarla después acariciándole con dos dedos, la vagina, los labios mayores, el clítoris, los labios menores, …, cuando más avivada estaba por lo fuerte que jadeaba la sujeté por la zona externa de los glúteos metiéndole la dura tranca de un empujón hasta el fondo, discurriendo con desenvoltura por lo lubricado que estaban ambos sexos,.

Era la primera mujer madura que me follaba y la encontraba deliciosa, la bombeé primero suavemente para acrecentar poco a poco la acometida, la sacaba y la metía bien hasta el fondo, la penetración resultaba cómoda a causa de la posición que teníamos tomada y de lo humedecido de nuestros sexos, me estaba gustando follarla por detrás hasta el punto de provocarme extraordinariamente, se me pasó por la cabeza su hermosa hija, "si supiera…", cerré los ojos e imaginaba que me la estaba beneficiando igualmente por detrás levantándole la falda sobre las nalgas y apartándole uno de los tanguitas que solía usar, este pensamiento me sobreexcitó excesivamente a más no poder aumentando el ritmo hasta el punto de acelerar con creces mis embestidas dándole con más potencia a la madre, creía que me iba a correr... Me detuve por un momento fatigado y aprovechó para hacer movimientos circulares con la cintura, de fuera hacia adentro haciéndolo con poderío, pasé a acariciarle el anillo del culo e introducirle el pulgar removiéndolo en su interior, dicho sea de paso suficientemente dilatado, dudaba si encularla o no pero estaba tan atónito por como movía aquellas caderas bombeando con su vagina mi polla aprisionada por sus nalgotas, ¡qué sabrosura!, no pude más, estaba bastante excitado, y me corrí dentro espléndidamente lanzando un gran grito, ella aumentando el ritmo de los jadeos hizo lo propio un poco más tarde.

Estaba equivocado, no tenía un polvo, tenía unos pocos más…, cuando tomó las riendas dominó la follada plenamente, es la primera vez que tuve la sensación de que me habían follado y utilizado sexualmente, lo que me encantó todo sea dicho.

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  Blog créé le 05-09-2014 à 15h47 | Mis à jour le 05-09-2014 à 15h59 | Note : Pas de note